sábado, 6 de agosto de 2011

Tantas ilusiones convertidas en canciones


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Bueno, digamos que no es exactamente así como me siento. Pero se parece.
Aún no sé qué voy a hacer con mi vida. Hacer nada parece la solución más viable, pero llevo dos meses sin hacer nada y empiezo a cansarme. Y si yo estoy cansada, ni me imagino cómo estará el resto. 
Hartos.
En fin, ya escribiré algo más cuando tenga tiempo. Tengo pensadas un par de historias, que no tienen nada que ver con el amor. 

El futuro me estaba esperando, ahora me está ahorcando la ilusión.

lunes, 1 de agosto de 2011

Farewell

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.

Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

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Curioso empezar un blog con un poema que se titula "Despedida". Dicen que lo que bien empieza, bien acaba, y por tanto, lo que mal empieza, mal debe acabar, y puede que así sea. De cualquiera forma, lo que empieza con una despedida debe acabar con otra, y, puesto que la forma cortés de acabar con algo es despidiéndose, no me parece tan mal abrir este blog con el "Farewell" de Neruda.

Hacía tiempo que quería escribir algo a propósito de este poema, pero las lecturas posibles que se extrapolan de él me impiden escribir esto en el cristal de un caleidoscopio. Por ello, lo saco de la niebla.
Y lo leo y medito, y, aunque de cuando en cuando añore el amor de los marineros, lo cierto es que, como Krahe, necesito un salvabesos. Por lo que pueda pasar.

Y este mes, más o menos dos naufragios.